La libertad de poner la luz exactamente donde quieres.
Sin cables y sin depender de un enchufe.
Cada pieza funciona con batería recargable, así que puede cambiar de lugar y formar parte de la composición con total libertad.
Sobre una consola, junto a una obra de arte, en el centro de un espacio o precisamente en ese rincón donde nunca se había pensado colocar una luz.
Para un interiorista, esta libertad abre muchas posibilidades. Porque no siempre el mejor lugar para la luz coincide con el lugar donde hay un enchufe.